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Para empezar,
vamos a mirar que signos no debemos escoger.
Dentro de las tentaciones más usuales está ponerle a la marca el nombre genérico
del producto o servicio al que se hace referencia. Esto es una mala idea, ya te explicaremos
porqué.
A nuestra
oficina llegan muchas personas que creen haber encontrado la mejor marca
posible. Muchas de ellas son: "El
Restaurante", para un restaurante, "La Discoteca" para una
discoteca o "La arepa" para arepas.
El argumento siempre es el siguiente: en el mercado hay muchas empanadas
pero es esta es "LA EMPANADA".
¿Qué pasa
si utilizo una marca genérica? No hay
nada de malo o ilegal en usar una palabra genérica. El problema es que esa palabra no es susceptible
de ser apropiada. Esto implica que
cualquier otra persona puede usarla libremente.
Nada raro que si a "La Peluquería" le empieza a ir bien, le
pongan al lado otra "La Peluquería"
Me explico. Cuando uno registra una marca obtiene una protección para que otras personas no
puedan usar esa marca. Por muchas
razones, no se puede registrar una palabra genérica como marcas porque estaríamos
privatizando el lenguaje. Además, la función de una marca es distinguir,
y con una marca de esas no puedo diferenciar "El Zapato" de "El
Zapato".
Al no ser
una palabra apropiable todo el esfuerzo que haga en publicidad y
posicionamiento de marca se perderá. No
podré considerar esa marca como un activo de mi empresa porque sencillamente
esa marca no es mía. El trabajo que haga
finalmente podrá ser aprovechado por cualquier tercero y la sola solución es
cruzarse de brazos.
El registro
de mala fe de palabras genéricas
Hay gente
que registra palabras genéricas para luego andar amenazando con demandas a las
personas que las usan. ¿Cómo sucede
esto? Los funcionarios de la oficina de
marcas son muy diligentes pero no se las pillan todas. Muchas veces dejan pasar
palabras que son genéricas pero que no necesariamente son ampliamente
conocidas.
Hace ya unos años, unos
constructores llegaron un poco asustados a preguntarme que hacían porque
estaban construyendo apartamentos tipo "LOFT" y resulta que los habían
amenazado con demandarlos si no pagaban una suma importante a una persona que
había registrado de mala fe esa marca. Supe luego que no era un hecho aislado sino
que habían amenazado a todos los constructores de apartamentos de este estilo.
Si tienes en mente hacer algo parecido, es mejor que busques otros abogados porque no es nuestro estilo.
No obstante
existe la posibilidad que una marca que sea en principio genérica, se convierta
una verdadera marca. A esto se le llama
el "Secondary meaning" y es el caso por ejemplo, de "Crepes
& Waffles". En una futura
oportunidad nos referiremos a este situación
Álvaro
RAMIREZ BONILLA
Gerente
Bonila Marcas
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